Respondemos todas tus preguntas
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Muchas firmas ofrecen una primera toma de contacto sin costo para evaluar si el caso es viable y presentarte un presupuesto. Sin embargo, no suele incluir la redacción de documentos ni una estrategia legal detallada. Es información general de tu caso.
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Sí, absolutamente. Estás protegido por el secreto profesional. El abogado tiene la obligación legal y ética de no revelar nada de lo que hables con él, incluso si decides no contratarlo finalmente.
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Depende del tipo de caso y del profesional. Generalmente se utilizan tres modalidades:
Cuota por hora: Se paga un precio fijo por cada hora que el abogado dedique al caso.
Precio cerrado o fijo: Un monto único por todo el procedimiento (común en divorcios de mutuo acuerdo o contratos).
Cuota de litis (a porcentaje): El abogado cobra un porcentaje de la cantidad que se gane en el juicio.
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Puedes contactarnos en cualquier momento a través de nuestra página de contacto o por correo electrónico. Nuestro objetivo es responder rápidamente, por lo general, en un día hábil.
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Ofrecemos precios flexibles según el tipo y la complejidad del proyecto. Después de una conversación inicial, te daremos una cotización clara sin costos ocultos.
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Mutuo acuerdo: Ambos cónyuges están firmando un convenio. Es más rápido, mucho más económico y menos desgastante emocionalmente. Pueden compartir el mismo abogado.
Contencioso: No hay acuerdo. Uno demanda al otro y es un juez quien decide sobre los hijos, bienes y pensiones. Es más largo y requiere un abogado para cada parte.
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No, nunca lo hagas. Aunque parezca injusto, hacer eso se considera el delito de "coacciones" o "realización arbitraria del propio derecho". La única vía legal es iniciar un procedimiento de desahucio por impago a través de los tribunales.
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Lo primero es mantener la calma. Tienes derecho a no declarar ante la policía y a exigir la presencia de un abogado (ya sea uno de tu confianza o uno de oficio). Lo más recomendable es no decir nada hasta que tu abogado esté presente y te asesore.
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El daño moral es la afectación que sufre una persona en sus sentimientos, afectos, creencias, decoro, honor, reputación, vida privada o en la consideración que los demás tienen de ella. A diferencia del daño material (como romper un coche o perder dinero), el daño moral lesiona los bienes intangibles de la persona, provocando un sufrimiento emocional o psicológico.
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Puede originarse por muchas causas. Las más comunes en los tribunales son:
Difamación y calumnias: Publicaciones falsas en redes sociales o medios que destruyen la reputación de alguien.
Negligencias médicas: El sufrimiento derivado de una mala praxis o la pérdida de un ser querido por esta causa.
Accidentes graves: Las secuelas psicológicas, el miedo o el trauma postraumático tras un choque o agresión.
Acoso laboral o escolar (mobbing/bullying): El impacto en la salud mental de la víctima debido al maltrato continuo.
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Esta es la parte más compleja. Como el dolor no tiene una factura, los jueces determinan la indemnización basándose en varios factores:
La gravedad del hecho que lo causó.
La duración del sufrimiento (si es un trauma temporal o una afectación de por vida).
El grado de responsabilidad de quien causó el daño.
La situación económica de ambas partes.
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Al ser algo interno, no basta con decir "me sentí muy mal". Se necesitan pruebas objetivas y contundentes, tales como:
Dictámenes periciales psicológicos o psiquiátricos: Informes de profesionales que certifiquen el trauma, la depresión o la ansiedad sufrida.
Historial médico: Recetas de medicamentos para dormir, ansiolíticos o constancias de haber asistido a terapia.
Testigos: Familiares, amigos o compañeros de trabajo que puedan declarar cómo cambió la vida, el ánimo o el comportamiento de la persona tras el incidente.
Pruebas del hecho: Capturas de pantalla, videos o correos que demuestren el acoso o la difamación.
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Generalmente no. En la realidad, los jueces son bastante cautelosos y las indemnizaciones suelen ser moderadas, buscando restituir el equilibrio de la víctima y no un enriquecimiento injustificado.
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A través de un contrato de prestación de servicios profesionales detallado, donde se desglosan los honorarios fijos y todos los gastos posibles (tasas, peritos, gestorías) desde el primer día. Si no está en el contrato, el cliente no lo paga.
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Estableciendo canales claros de comunicación (reportes mensuales, llamadas, chat, o cada vez que el cliente desee revisar su expediente.
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Dado que en el ámbito legal/profesional no siempre se puede asegurar un resultado final (porque depende de terceros como un juez), ¿qué es exactamente lo que se garantiza?
Se garantiza un Estándar de Excelencia en los Medios:
Presentación de documentos estrictamente dentro de los plazos legales.
Revisión del caso por al menos dos profesionales del equipo (doble filtro).
Atención y respuesta a consultas en menos de 24-48 horas hábiles.
Compartimos los avances con el cliente.
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